Pirra, te queremos. Estamos contigo. Cuando desayunamos, comemos o cenamos. Sentimos lo que tu sientes, en la distancia.
Gracias a nuestros maseteros, que no son objetos andaluces para que crezcan las plantas, masticamos contigo.
Tenemos ganas de verte masticar a doble carrillo, triturar cada bocado en un millón de pedazos, prescindiendo, pero no olvidando, los pureses y las sopas de mamá mamaaaaá Mariajo.
Hemos dejado por escrito, porque las palabras se las lleva the wind, lo que haremos contigo cuando estés en forma.
Cuando tus mandíbulas te pidan guerra, aquí encontrarás a tus primos y demás parientes cercanos, que te ofrecen un poquito de comprensión y sobre todo una receta para que te aprietes un buen bocata...
Aquí empieza todo.